Las reglas habituales del amigo secreto dan por hecho que todos quieren y pueden participar. En una oficina no siempre es así: hay quien no celebra la Navidad, quien no tiene dinero para regalos o quien acaba de llegar al equipo. Un buen intercambio de oficina lo tiene en cuenta desde el principio.
Las reglas de un sorteo en el trabajo
No participar es una decisión privada
Cualquiera puede no participar sin explicar por qué. Que se lo diga en privado a quien organiza y que el resto no se entere. Si las bajas se anuncian, quien no puede participar siente presión para apuntarse.
El presupuesto es un máximo
Fija un tope que pueda pagar quien menos gana en el equipo, y deja claro que gastar menos está bien. Un tope bajo protege a practicantes y personal externo, y evita que alguien con buena intención gaste mucho más y deje a los demás incómodos.
Sin alcohol, cuidado personal ni bromas internas
El alcohol puede incomodar por motivos de salud o de religión. Los productos de cuidado personal son demasiado íntimos. Las bromas internas dejan fuera a quien no las conoce. Pon por escrito antes del sorteo qué regalos no valen.
Quien organiza no ve el resultado
Si quien organiza es un jefe, que no pueda ver quién le regala a quién evita cualquier sospecha de arreglo. En Cuchumbo, quien organiza gestiona la lista, los recordatorios y la fecha, pero no ve a quién le tocó cada quien. Cada persona ve solo su resultado.
Dos detalles más
Comparte las reglas por escrito antes del sorteo, no después. Y si hay gente remota o de vacaciones, deja dos días para la entrega en lugar de una reunión de diez minutos.
Un sorteo de oficina que nadie puede ver
Crea un Cuchumbo para el equipo y comparte el enlace en el chat. Quien organiza no ve el resultado. Participar no requiere cuenta ni instalar nada, y es gratis.










