Las reglas por defecto del amigo secreto asumen que todos participan. En la oficina no es así — alguien celebra distinto, otro no puede gastar, alguien está a prueba. Una buena versión para oficina nombra esos casos por adelantado.
Cuatro reglas pensadas para oficinas
La baja es silenciosa, no anunciada
Quien no quiera participar puede declinar sin explicación. La organización lo gestiona en privado y el grupo nunca sabe quién se ha quedado fuera. La baja pública presiona a reengancharse.
El presupuesto es un techo, no un objetivo
Fija una cifra que la persona peor pagada pueda asumir y deja claro que regalos por debajo son bienvenidos. Un techo de 20 € donde se celebran los regalos hechos a mano supera a una expectativa de 50 €.
Ni alcohol, ni cosmética, ni chistes internos
El alcohol varía por historia y creencia. La cosmética resulta personal. Los chistes internos excluyen a quien no está en el chat. Estas tres categorías causan el noventa por ciento de las incomodidades — prohíbelas de entrada.
La organización no ve las asignaciones
Un sorteo sellado protege a quien organiza de acusaciones de haber amañado las parejas y evita que sepa más que el resto. Cuchumbo deja ciego al organizador — ni siquiera él puede mirar.
Dos detalles pequeños que importan
Comparte las reglas por escrito antes del sorteo, no después. Y marca una ventana para la revelación, no un momento único — así incluyes a quienes teletrabajan, a quienes están de baja y a quienes prefieren reservarse.
Organiza el sorteo de la oficina sin vigilancia
Crea un Cuchumbo para el equipo, comparte el enlace en el chat y el sorteo queda sellado — incluso para ti. Sin cuentas, sin app, gratis.