El tope era de veinte y toda la oficina había aceptado. A una persona le tocó una plantita en una maceta de barro con una nota escrita a mano sobre cómo regarla; a la de al lado, una tarjeta de regalo todavía en su plástico.
Nadie dijo nada y todos recordaron cuál era cuál. Con un tope bajo, lo mejor es dejar de buscar algo que parezca caro y elegir algo pequeño y concreto: comida de calidad, un libro, algo hecho a mano o una experiencia corta. Quien lo recibe recuerda que acertaste, no cuánto costó.
Qué se puede regalar con veinte dólares
Algo rico y pequeño que transmita buen gusto
Una tableta de buen chocolate, la salsa picante que le gusta, miel de un productor local, un té en hebras que no tenga en casa. Una sola cosa de calidad se aprecia más que varias baratas.
Un libro que le recomendarías a una amiga
Una novela de bolsillo que te gustó, un libro de poemas, una novela gráfica. Por menos de veinte dólares hay muchas opciones, y una dedicatoria en la primera página lo hace personal.
Una pieza hecha a mano o personalizada
Una taza de un taller de cerámica local, una vela artesanal, una foto de los dos enmarcada. Con lo hecho a mano nadie piensa en el precio.
Un vale para algo pequeño que no se compraría
Un vale para un café en su cafetería favorita, una entrada de cine o de museo, una clase de prueba en un taller del barrio. Algo que disfrutaría pero no se compraría.
Dos consejos
Envuélvelo con cuidado: con poco presupuesto, la presentación cuenta mucho. Y no te disculpes por el precio: todos aceptaron el mismo tope.
Organiza el sorteo y pide pistas
Crea un Cuchumbo y pide a cada participante que deje sus pistas. Con buenas pistas, un presupuesto pequeño alcanza para acertar.










