Reprogramar no es cancelar; es un cambio de fecha. El intercambio sigue pasando, solo más tarde. La habilidad está en mantener viva la energía del grupo durante la pausa.
Cuatro movimientos para reprogramar limpio
Reprograma antes del día de revelación, no encima
Si sospechas que la fecha no va a aguantar, muévela apenas lo sepas. La gente planea sus compras alrededor de la fecha — un empujón de último minuto desperdicia esa planificación. Una semana de aviso es el piso; dos semanas son cómodas.
Elige una nueva fecha que ya tenga el calendario del grupo
No te muevas de "la fiesta de Navidad de la oficina" a "un martes random de febrero". Empareja la nueva fecha con un momento que ya tenga la atención del grupo — una cena de Reyes, un encuentro de San Valentín, una vuelta de las vacaciones. La revelación necesita un marco.
Mantén el sello intacto
Si el sorteo ya ocurrió, las asignaciones siguen valiendo. Nadie necesita volver a sortear porque la fecha se movió. Dile al grupo claro: "Mismo sorteo, nueva fecha. Tu pareja sigue siendo tu pareja." Volver a sortear crea más confusión de la que resuelve.
Reenvía los nuevos detalles a todos
Manda un solo mensaje con la nueva fecha, el nuevo lugar si cambió, el mismo presupuesto y una confirmación de que el sorteo sigue sellado. Pinea ese mensaje en algún lado. La gente olvida, y una sola fuente de verdad ahorra tres días de idas y vueltas.
Cuándo NO reprogramar
Si el grupo perdió interés, reprogramar empeora las cosas. Una segunda fecha con energía baja es lo peor de los dos mundos. Si la fecha original cayó porque el grupo estaba tibio, cancela limpio e inténtalo el año que viene — no arrastres un intercambio moribundo por el calendario.
Edita la fecha en segundos
En la página del organizador de Cuchumbo, el botón Editar te deja cambiar la fecha de revelación sin romper nada más. El sello queda, los participantes quedan, el presupuesto queda — solo se mueve la fecha. Un guardado, y la nueva fecha se propaga.